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La Vilna barroca, las surrealistas dunas del Istmo de Curlandia y un feroz sentido de independencia: el estado báltico más grande y más meridional.
Una de las ciudades antiguas barrocas más grandes de Europa, además de la “república” de artistas separatistas de Užupis.
Un banco de arena de dunas gigantes y bosque de pinos entre la laguna y el mar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Un montículo asombroso cubierto de cientos de miles de cruces.