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Donde el Sahara se encuentra con el Atlántico: medinas laberínticas, pueblos bereberes de montaña y dunas desérticas, todo a poca distancia de Europa.
La hipnótica plaza Jemaa el-Fna, zocos, palacios y tranquilos patios de riad.
La medina sin automóviles más grande del mundo: curtidurías antiguas, madrasas y un laberinto de talleres artesanales.
Imponentes dunas de Erg Chebbi a las que se llega en camello, con campamentos nocturnos en el desierto bajo las estrellas.
La ciudad montañosa del Rif bañada de azul: interminables calles fotogénicas de cobalto e índigo.